Alcalá de Henares, una gran ciudad para volver a disfrutar

Alcalá de Henares, una gran ciudad para volver a disfrutar

Desde el comienzo de la situación provocada por la Covid nuestro mundo ha sufrido un doloroso y brusco cambio: social, sanitario, sentimental, humano, cultural, turístico… A lo largo de los siglos, los humanos nos hemos enfrentado a muchas pandemias que han provocado millones de muertos. En esta ocasión, nos ha pillado quizá presumiendo con ingenuidad de nuestra capacidad técnica y científica, creyendo que no era posible que algo así ocurriera. Pero ocurrió y más adelante, espero que dentro de mucho tiempo y con medios técnicos y científicos aún mayores, volverá a ocurrir. Así es nuestro medioambiente, nuestro planeta. Somos una gran parte de él, pero sólo eso, una gran parte. Las pasadas grandes pandemias cambiaron sociedades, costumbres, modelos y culturas, siendo en parte culpables de un mundo diverso y en transformación. Una diversidad que se ha ido reflejando en muchos aspectos de nuestra sociedad.

Nuestras ciudades son un ejemplo de nuestra manera de ser: cambian, se transforman, destruyen y construyen pretendiendo cada época histórica dejar su total impronta. Pero de vez en cuando hemos tenido la suerte de conservar tesoros que se han sabido guardar y proteger como parte de una gran herencia histórica. Este es el caso de Alcalá de Henares, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998. Cambiante, moderna, en muchas ocasiones ejemplo de destrucción para construir lo nuevo, pero también, casi como si fuera un milagro, de conservación de una gran parte de su espléndido pasado. El centro histórico de Alcalá de Henares que ha llegado hasta nosotros es, con todas sus dolorosas heridas, producto del esfuerzo de generaciones de alcalaínos que se han sentido orgullosos de su tesoro. Y por ello, la Unesco nos concedió el reconocimiento de ser patrimonio del mundo.

Este vídeo es una muestra de una de las grandes ventajas de la manera de ser humana: caer para volver a levantarse las veces que hagan falta. Todas las Alcalá de Henares que han sobrevivido a lo largo de los siglos están esperando para que todos nos sintamos orgullosos de lo que vemos, vivimos, compartimos. Espero que ese niño del vídeo pueda en 2030 seguir sintiéndose orgulloso de haber conservado su bella ciudad histórica para compartirla con todo el mundo. Desde luego, porque vencimos en 2020, aunque vencer no siempre es ganar; para ganar habrá que ver cómo aprovechar lo aprendido durante el proceso de vencer para ganar una sociedad mejor, más solidaria, responsable, justa…

Vídeo Alcalá de Henares, una gran ciudad para volver a disfrutar 

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