El Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares

La entrada a esta sala se realiza a través de una pequeña puerta situada en una esquina del patio Trilingüe. De este modo accedemos a un zaguán que ya de por sí es bastante interesante. Éste se cubre con una sencilla techumbre de madera y al fondo se aprecian los tramos de la escalera de subida a la galería. En un lateral, en letra roja salmantina, los nombres de todos los escritores que han recibido el Premio Cervantes de Literatura y el correspondiente retrato en bronce de cada uno de ellos. Una puerta moderna, decorada con tracerías mudéjares, nos introduce en la gran sala del Paraninfo.

Terminado de construir hacia 1520 es, junto con la Capilla de San Ildefonso, el único edificio conservado de la primitiva fundación universitaria. Existen numerosas etimologías de la palabra, pero de todas ellas nos quedamos con aquella en la que un bedel llamado paraninfo presentaba a los estudiantes ante los profesores al igual que en la antigua Grecia un maestro de ceremonias, denominado con el mismo nombre, presentaba en la boda la novia ante los invitados. Posteriormente, esta palabra pasó a designar al edificio en su conjunto. Por su parte, la palabra en la Grecia moderna evoluciona de forma diferente, llamándose paraninfos a los niños que llevan el velo de la novia en los esponsales.

La sala se cubre de una armadura de madera que es, sin duda, uno de los techos más bellos del arte español. Corresponde a la tipología ataujelada, es decir, dos vigas maestras, que quedan ocultas a la vista del espectador, sujetan toda la estructura. De este modo, los artesanos podían trabajar con total libertad decorativa la superficie plana o almizate. El techo se pliega en los extremos, recordando la característica forma de artesa, para descansar sobre la línea del arrocabe, decorado con escudos del fundador y arpías.

El trazado geométrico utilizado es una malla de triángulos equiláteros que, en peculiar lazo de seis van describiendo hexágonos regulares y estrellas de seis, puntas, que constantemente encajan entre sí. La línea de lazo es de color rojo. Las estrellas son planas con el fondo azul y florón dorado del que sobresale una piña. Los hexágonos son casetones rehundidos con dibujos renacentistas en las paredes y fondo rojo sobre el que, de nuevo, resalta un florón sobredorado. Conviene contemplar toda esta riqueza primero desde abajo, para apreciar el diseño geométrico y rica policromía y, luego, hay que subir a la galería para distinguir el variado relieve y, gracias a la cercanía, la profusión de detalles decorativos.

Al igual que en la Capilla de San Ildefonso, los muros se cubren por yesos trabajados a cuchillo. Hasta hace poco, éstos estaban recubiertos por varias capas de cal que han sido eliminadas en la última restauración. De este modo, podemos apreciar el yeso original e incluso algo de la policromía primitiva en rojo y azul. Las yeserías describen una galería de arcos rebajados con balaustradas fingidas y enmarcados por pilastras corintias, todo ello con profusa decoración renacentista plateresca de grutesco y candellieri.

Bajo las yeserías, el muro aparece liso, encalado en blanco, con el fin de ser recubierto de tapices o reposteros, tal y como se hacía antiguamente. Así se ha entendido en la última restauración, aunque no vamos a describir los reposteros actualmente instalados dado el carácter cambiante de los mismos según los actos que se celebren en la sala. En todo caso, indicar que la mayor parte representan escudos de los arzobispos de Toledo. Sobre ellos, tenemos, a modo de víctores, y de nuevo en letra roja salmantina, los nombres de algunos de los personajes más ilustres que han pasado por las aulas universitarias complutenses.

La tribuna de madera que rodea la sala data del S. XX y sustituye a la primitiva realizada en azulejería mudéjar. Sin embargo, en el suelo se ha practicado una reproducción del primitivo, también en azulejos, que describe un trazado geométrico. Éstos se han realizado en la técnica de cerámica de pico, tradición propia de la zona del antiguo arzobispado de Toledo y que se deriva de la musulmana de cuerda seca.

En el lateral encontramos la tribuna de los oradores o Cátedra. Muy restaurada, se compone de tres nichos, el central coronado con el escudo del fundador. Toda ella se decora con los ya característicos candellieri que aquí aparecen policromados con los colores del techo: rojo y azul combinados con el dorado.

El Paraninfo es el Aula Magna de la Universidad, el teatro académico, el lugar donde se celebraban los actos más relevantes de esta institución. Pero de todos ellos, el más célebre era el examen de doctorado. El estudiante, junto con dos profesores, uno tutor y otro oponente, accedía teatralmente a la cátedra por unas puertas situadas detrás de cada uno de los nichos. Una vez leída la tesis, se iniciaba la discusión, en latín, naturalmente. Los profesores y catedráticos, sentados alrededor de la sala, tenían un turno de réplica y pregunta. Desde las galerías, los alumnos del Colegio Mayor presenciaban los actos. En el centro de la sala, una mesa y el bedel que hacía las veces de maestro de ceremonias.

Hoy en día el Paraninfo se usa como Salón de Actos de la Universidad de Alcalá de Henares: inauguración del curso, salón de grados, entrega de diplomas. Pero, por su belleza y singularidad, es también marco de otros actos institucionales, siendo, sin duda, el de más relevancia la entrega por parte de S.S.M.M. los Reyes de España del Premio Cervantes de Literatura, el más importante de la lengua castellana. La ceremonia se repite todos los años el día 23 de abril, aniversario de la muerte del Príncipe de los Ingenios y Día Internacional del Libro.

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