Proclama de un profesor de la Universidad de Alcalá de Henares en 1808

Proclama de un profesor de la Universidad de Alcalá de Henares en 1808

Un curioso documente que habla de patriotismo, de intrigas, de luchas, de traiciones y de la complicada situación de la Universidad de Alcalá de Henares en 1808, al comienzo de la Guerra de la Independencia:

«Proclama que un individuo de esta Real Universidad dirige a todos los los demás de su gremio con motivo de lo que está pronto a fijarse por parte de la de Toledo.

Profesores complutenses: porción aunque pequeña en el número, la mejor sin duda de cuantas cursan las Escuelas del Reino, uno e vuestros compañeros más imparciales es el que ha creído preciso manifestaros en este escrito acontecimientos que debéis saber para vuestra gobierno, y que sin duda ignoráis la mayor parte. Cuando la provincia que habitamos  empezó a respirar por la llegada de las tropas francesas que marcharon hacia nuestras fronteras, no vaciló un momento sobre las primeras determinaciones que debía tomar para la formación de cuerpos militares imitando y excediendo si fuera posible  a las demás provincias del Reino. No se juzgó menos necesario a ello esta Universidad, en particular para sostener la buena reputación que por su celo al rey y a la patria la ha distinguido siempre de las demás. Inmediatamente hubo individuos de la clase alta de ella que encendidos de patriotismo animaron al corto número de los hermanos que a la razón se hallaban aquí, afín de que no se detuvieran en representar al claustro el celo con que ansiaban tomar las armas en defensa de la Religión, del Rey y la Patria, bajo los auspicios de su poderosa madre la Universidad, esperando se aprobase por parte del gobierno la formación de un cuerpo de Voluntarios hijos suyos: así lo expusieron, y no dudando de la buena acogida que tendría en el claustro su justísima solicitud, inmediatamente se aplicaron al manejo del arma, en el que conocidamente adelantaban cada día. No desmintió el claustro sus fundadas esperanzas, antes bien, pasó inmediatamente a formar una comisión de cuatro de sus individuos (sujetos en quienes a la verdad brillaba el mayor patriotismo) con el objeto de que formaran y le presentaran un Plan que, mereciendo su aprobación, fuere el complemento de los deseos de los Escolares Complutenses; en efecto, después de varias juntas particulares que a este fin celebraron los comisionados, firmaron y presentaron al claustro el deseado Plan, que no dudó éste aprobar absolutamente por sí, que con la condición ……………………………………………………………………………….(ilegible) fue uno de cuyos capítulos más interesantes, la gracia del distintivo y honores de Cadetes de Ejército a todos los que ser alistasen en el cuerpo que se proyectaba, y también la de la asignación de 3 reales de lo presupuestado, después de ser de cuenta de la misma Universidad el armamento, vestuario y demás necesario al cuerpo. Aconsejados …… de esta decisión tan sabia y prudente, precediendo convención de parte de los comisionados, marcharon a Madrid a verificar las intenciones del claustro. Desde sus primeros pasos advirtieron ya la frialdad con que se escuchaba su comisión y sucesivamente sufrieron mil desaires de la superioridad hasta que no admitiéndose el Plan recayó el vergonzoso e inesperado decreto de que «Excusase la Universidad bajo rigurosas penas insistir en su solicitud de armamento». Nadie por lo pronto acertó con el motivo de semejante resolución, hasta que pasado algún tiempo vino a saberse positivamente que algunos de aquellos que en el claustro parecían más interesados en el logro de lo que se proponía, se valieron después de los medios más viles para en Madrid destruirla todo absolutamente, como en efecto lo lograron según habéis visto. Quisiera pasar en silencio sus nombres y aún sus clases para que no vilipendiar a la opinión pública, no debo detenerme un instante en deciros que fueron algunos Catedráticos quienes, movidos de su propio interés y sin otro verdadero celo que el que les inspiraron las rentas de la Cátedras (creyéndolas ya amenazadas en lo suscrito por razón de las nuevas obligaciones que contraía la Universidad), no se detuvieron en patentizar su codicia y oponerse abiertamente a aquello mismo que poco antes (aunque a pesar suyo) habían aplaudido. En virtud de esto y de las causas con que ya la superioridad vencida por la intriga quitó a la Universidad hasta el justísimo derecho de la reiteración de su solicitud en otro ………., (eso absolutamente está y más a ….. y se ha vuelto deso a tratar sobre el asunto); más hallándonos en el día en que la Universidad de Toledo (a menos costas y sin proponer un Plan tan brillante como el de ésta) ha logrado lo que ella no pudo, viéndonos en circunstancias y posición de por esta causa permitir a su comisionado la fijación de su proclama, …… por ésta; nobles jóvenes que enterados de lo que ha acaecido sobre el particular aquí, no toméis otra resolución que la que os dicta vuestro honor propio, y lo que os debe inspirar una Universidad grande por todas razones: así que espero despreciaréis que todos estos partidos os dejen fuera de….., y que sólo aspiraseis a que renovando vosotros los recursos hechos, vea si por……, independientemente de cualquier otra, consiga lo que se merecen sus hijos. Decida el claustro que no le ….. las comunicaciones de un inferior, ….. de otro más alto que tenemos en el día, y menos aún las intrigas de aquellos individuos que en peor época lograron …. su avaricia, porque e la actualidad deben temblar si por casualidad sólo mentalmente intentasen oponerse a vuestros designios.

Universidad de Alcalá de Henares, y Noviembre 20 de 1808.

B.B.R. Jurista (firma)»

Archivo Histórico Nacional. Sección Universidades.

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