El monasterio de dominicas de Loeches y el Panteón de la Casa de Alba

Loeches conserva, como parte de su rico conjunto monumental, una joya: el monasterio de dominicas de la Inmaculada Concepción. Lo fundó uno de los hombres más influyentes y controvertidos del siglo XVII en España: el conde duque de Olivares. Amigo, colaborador, compañero de aventuras confesables e inconfesables, primer ministro o valido, todo eso fue de Felipe IV don Gaspar de Guzmán de Pimentel. Un hombre complejo, religioso e irreverente, con muchas luces y muchas más sombras, como correspondía a un gran señor de su época.

Y entre sus luces, está la que le motivó, quizá por envidia a las fundaciones reales, a fundar en 1640 el monasterio de dominicas de Loeches (dominicas por ser el Conde Duque descendiente de Santo Domingo de Guzmán). Una maravilla que no pudo ver terminada, la acabó su sobrino Luis de Haro y Guzmán, construida en su señorío de Loeches. Las obras, atribuidas a Alonso Carbonell (uno de los arquitectos del Palacio del Buen Retiro en Madrid), son una bella muestra de la arquitectura barroca madrileña. La fachada de la iglesia recuerda a la de La Encarnación de Madrid, por lo que no hay que descartar la intervención de Juan Gómez de Mora o Fray Alberto de la Madre de Dios.

Tras caer en desgracia ante el rey, eligió Loeches como retiro, pero la inquina real no le permitió quedarse en sus tierras, partiendo al destierro en Toro, donde murió en 1645. Eso sí, lo enterraron en el convento de Loeches que había mandado levantar.

Su monasterio de dominicas se convertiría en uno de los más ricos de España en obras pictóricas, con muchas riquezas regaladas al conde duque de Olivares por parte del rey Felipe IV. Obras de artistas como Alonso Cano, Rubens, Veronés, Tintoretto, Miguel Ángel, Bassono…, a la que se fueron añadiendo otras regaladas por las familias de las monjas dominicas.

La invasión francesa acabó con este tesoro. En 1809, el general francés Horace Sebastiani de la Porta saqueó sin piedad el monasterio de dominicas, extasiado se supone ante tanta belleza. Este hijo de un sastre de Córcega llegó a lo más alto del poder en Francia, hombre de confianza de Napoleón y encargado por el emperador en España de asuntos como el que le llevó a Loeches.

La mayoría de las obras de arte fueron llevadas a Francia, donde hoy se reparten en museos como el Louvre. Otras se encuentran repartidas en museos como el Marble Ringling Museum de Florida o The National Gallery de Londres.

Las monjas dominicas abandonaron no hace mucho el convento (2012), pero al menos se conserva en buenas condiciones al formar parte del patronazgo de la Casa de alba, herederos del título de condes duques de Olivares. Y es por esta razón por la que en 1906 Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba de Tormes y XIII conde dique de Olivares decidió construir el nuevo panteón de su familia.

La iglesia perdió todas sus riquezas, pero conserva en el presbiterio el bello mural encargado por el XVII duque de Alba Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, obra de Fernando Calderón realizada entre 1958 y 1962.

El panteón de la Casa de alba, donde también reposan los restos de don Gaspar de Guzmán de Pimentel, es obra del arquitecto decimonónico Juan Bautista Lázaro y se inspira en el de El Escorial. La decoración en mármol de Carrara se debe al escultor florentino Carlo Nicoli (autor de la estatua de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares). En él descansan los Alba desde Jacabo Fitz-James Stuart y Ventimiglia, XV duque de Alba (siglo XIX), aunque también sus esposas, maridos o familiares, como María Francisca de Sales Portocarrero, hermana de Eugenia de Montijo (emperatriz de Francia), en un maravilloso sepulcro del escultor francés Charles-Alphonse-Achille Gumery.

Durante la guerra civil de 1936, el convento sirvió de refugio provisional a las obras del Museo del Prado que se dirigían a Ginebra. Además, se dice que la cripta bajo el Panteón de la Casa de Alba albergó el oro del Banco de España camino de Moscú.

En el panteón se encuentran enterrados los siguientes miembros de la Casa de Alba (el año que aparece es el del fallecimiento):

  • María Francisca Palafox Portocarrero y KirkPatrick, XII duquesa de Peñaranda de Duero.  1860
  • Jacobo Fitz-James Stuart y Ventimiglia, XV duque de Alba de Tormes. 1881
  • Carlos María Fitz-James Stuart y Palafox, XVI duque de Alba de Tormes. 1901
  • María del Rosario Falcó y Osorio, XXI condesa de Siruela. 1904
  • María del Rosario de Silva y Gurtubay, X marquesa de San Vicente del Barco. 1934
  • María del Rosario Gurtubay y González de Castejón, XVI duquesa consorte de Híjar. 1948
  • Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba de Tormes. 1953
  • Eugenia Sol María del Pilar Fitz-James Stuart y Falcó, XIV condesa de Baños. 1962
  • Hernando Alfonso Fitz-James Stuart y Saavedra, XVII duque de Peñaranda de Duero. 1970
  • Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, XVIII duque consorte de Alba de Tormes. 1972
  • Jesús Aguirre, XVIII duque consorte de Alba de Tormes. 2001
  • Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba de Tormes(sólo la mitad de sus cenizas). 2014

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