El asesinato de Matías Brea, Alcalá de Henares, 1812

El asesinato de Matías Brea, Alcalá de Henares, 1812

Una noticia aparecida en el número 163 de la Gaceta de Madrid que seguro que impactó a la sociedad alcalaína de 1812.

Del asesinato del doctor D. Matías Brea, presbítero y canónigo de la magistral de la ciudad de Alcalá de Henares.

«Ignacio Gónzalez, de 34 años, Mateo, su hermano, de 2I, entendidos por los Cigarros, y Gregorio Rodríguez, de 36 años, conocido por Cenacatrés, naturales los dos primeros de Las Casas de Uceda, y el tercero de Villamandos, obispado de León, jornaleros, avecindados todos en la ciudad de Alcalá de Henares. asesinaron el domingo de Ramos 22 de marzo último, entre seis y siete de la mañana, al doctor Don Matías Brea, presbítero y
canónigo de la magistral de aquella ciudad, degollándole a traición y arrojándole vivo todavía al pozo de la casa que ocupaba.

Había ocupado Ignacio por espacio de dos años las habitaciones baxas de aquella casa, y sin embargo de que el canónigo difunto era su bienhechor, tenía pensado tal vez desde  enero último irle robando, para lo qual fingiría haberse perdido una llave, que en qualquiera acontecimiento le franquease entrada por las puertas falsas.

En fin, le robó en pequeñas porciones algunas fanegas de trigo, y llegó a hacerse sospechoso, pero el doctor Brea no quiso dar cuenta a la justicia, y se contentó con que Ignacio y su familia fueran desalojados de la casa bajo pretextos honrosos, haciéndole la última limosna en el momento mismo de la mudanza, que se verificó el 15 de marzo.

Resentido de haber perdido la habitación, formó el proyecto de asesinarle, girando un plan cuyas combinaciones malvadas duraron siete días.

Se previno tomando casa dentro de la ciudad, no para ocuparla, pues fue a vivir a la de un hermano ;,que la tiene en el arrabal de Mártires sino para quedarse con los cómplices dentro de la población que se cierra de noche, la que se destinase para el atentado. Fue varias veces a ponerle por obra. Contó con mano executora, porque su descaro no bastaba a tolerar una mirada de su bienhechor espirando. Quiso primero confiar el golpe a la
mano de su hermano Mateo. Bucaron proporciones, y habiendo salido fallidas todas, parece que estaban en contraposición las medidas de seguridad que tomaba el doctor Brea, y la obstinación de sus enemigos, hasta que al fin, o con la llave que se hizo perdida desde enero, o con escalamiento, o empleando a la vez ambos medios, fueron los dos hermanos con Cenacatrés, y esperaron algunas horas en una cocina baxa de la casa a que el canónigo baxase para ir a decir misa, y se pusiese a lavar las manos como acostumbraba, en la fuente del patio, para sorprehenderle a traición, y derramar en el suelo su sangre, fiando en que el agua. de la fuente la lavase, y que pozo ocultara su delito mucho tiempo.

Ni aún el vil interés de robarle fue el móvil de este asesinato, dispuesto por pura venganza,
porque el canónigo iba a salir de su casa, y viviendo solo, ellos hubieran podido robarle mas de lo que le quitaron hasta la hora de recogerse, que no volvería acaso.

El asesinato de Matías Brea, Alcalá de Henares, 1812

Negativos al principio, todos han venido después a confesar su horrendo delito, calificándole mas Cenacatrés con haberse fugado de la cárcel de Alcalá, dirigıose a servir en las partidas , y vuelto a las inmediaciones de dicha ciudad, donde ha
sido cogido con una carabina cargada con dos pedazos de plomo mordidos y una bala; por estos excesos, y después de haber sido restituidos a la comunión eclesiástica con las solemnidades ordinarias, se les ha impuesto el 9 del corriente la pena de garrote, que han sufrido hoi, llevando al suplicio pendiente del cuello Cenacatrés la carabina , y
todos un letrero que hacia indicación de sus delitos».

Gaceta de Madrid número 163, de 11 de junio de 1812, páginas 660 a 661.

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