Fundación de la Casa de Cervantes, un artículo de 1953

En el número 5 (año III) de mayo de 1953 de la revista «Cisneros. Crónica Provincial», se publicó un artículo, firmado por Lucas G. Herreros, titulado «Fundación de la Casa de Cervantes donde vino al mundo el Príncipe de los Ingenios». La revista era publicada mensualmente por la Diputación Provincial de Madrid.

Estamos en el momento del descubrimiento, tras las aportaciones de Luis Astrana Marín, de la casa de la calle de la Imagen de Alcalá de Henares en la que nació en 1547 Miguel de Cervantes. En el artículo se van desgranando algunas decisiones o ideas sobre el proyecto de restauración del edificio, como dos que por suerte no se llevaron a cabo: la colocación en el nuevo museo que se piensa crear de la portada renacentista de la Casa de los Lizana o el traslado de la estatua de Cervantes situada en la plaza que lleva su nombre al nuevo jardín con el que va a contar la casa.

Un artículo muy de la época, que refleja también cómo se quiso entonces gestionar por las diferentes instituciones el actual Museo Casa Natal de Cervantes como un lugar dedicado a ensalzar la memoria y la obra de Miguel de Cervantes.

Artículo completo:

«Fundación de la Casa de Cervantes donde vino al mundo el Príncipe de los Ingenios

Aunque tardíamente -obra de imperdonable incuria, de incalificable abandono-, con un retraso de muchos, muchísimos años, Cervantes, al fin, va a tener «su casa» en su ciudad natal. Con ello, España y Alcalá saldarán la atrasadísima deuda que pendiente tenían con el más alto príncipe de las hispanas letras «que vieron los siglos pasados, los presentes ni esperan ver los venideros».

Conocidas son ya entraña y génesis del ambicioso cuanto noble, legítimo y necesario proyecto, pues de ello, en sus extremos fundamentales, se dio cuenta al darla del reciente pleno de la Diputación Provincial, donde como Diputado, el digno y celoso Alcalde de Alcalá de Henares, don Lucas del Campo, brindó su iniciativa a la Corporación, que ésta se apresuró, jubilosa y entusiasta, a hacer suya, alentarla, fomentarla y protejerla, luego de rodearla de toda loa y encarecimiento.

Suscripción popular alcalaína

Iniciativa del conspicuo regidor alcalaíno, férvido amante de las glorias complutenses, que lleva ya consigo por cierto, y como preciada dote, una suscripción popular de la ciudad, cuyos hijos todos, y cada uno en la medida de sus posibilidades, quieren, alborozados y muy dignamente ufanos, participar, por esa contribución, en el costo de lo que va a hacer en honor de aquel insigne paisano que, por singular merced de lo alto, tuvo Alcalá la gloria de que viniese al mundo en su docto y sabio recinto.

Conocido, pues, el proyecto, vamos a explicarle en cuantos detalles y pormenores nos relató el propio Alcalde y diputado provincial señor Del Campo, antes, después y durante el recorrido mismo que en su grata y honrosa compañía hicimos por el angosto, pero auténtico recinto alcalaíno de los Cervantes, que es la calle de la Imagen, y no la que de antiguo, pero indebida por erróneamente, viene aureolándose del glorioso nombre del manco de Lepanto.

El rincón de los Cervantes

En efecto, las últimas investigaciones cervantinas -a la cabeza, adelantado mayor el infatigable y afortunado cervantista señor Astrana Marín- testimonian, irrecusablemente, que el modesto cirujano don Rodrigo de Cervantes, habitando la casa número 2 -hoy 4- de la calle de la Imagen, le nacieron, entre otros hijos, Luisa y Miguel, a los que solamente por ser los únicos que hacen al caso en la presente crónica.

Auténtico recinto alcalaíno de los Cervantes, hemos dicho, y nada más exacto, por cierto. Si en el 2 nació y vivió años Miguel, justamente enfrente habitaba, en propiedad y muy prócermente, su tío carnal, don Juan de Cervantes, con su dilatada familia, y en el convento carmelitano de la Imagen, decoro principal, ornato cumbre de la histórica calle, profesó el 11 de febrero de 1565 su hermana Luisa, con el nombre de Sor Luisa de Belén, quien, además de desempeñar varios cargos en la Comunidad, llegó a regirla por dos veces como Priora, sin que nos detengamos a precisar -no hace ello al caso; basta con apuntar la efemérides- si durante uno de sus prioratos, o antes -más bien antes, lo creemos así sin pararnos mucho a meditarlo; no pretendemos hacer con ello historia-, fue cuando Santa Teresa hizo a este cenobio alcalaíno una tan detenida visita que duró semanas y aún meses. Por lo que Sor Luisa de Belén Cervantes gozó, por un buen espacio de tiempo, de la sabia, maternal y edificante compañía de la excelsa Doctora Mística de Ávila.

«Rincón glorioso alcalaíno, tierra sagrada para todo español, en que sonaron las primeras risas, cayeron las primeras lágrimas y oyeron los primeros pasos del divino Miguel», como escribe el ilustre citado cervantista.

La casa donde nació Miguel

La casa donde naciera el autor del Quijote es una de tantas de las innúmeras que Alcalá edificó -y tiene- para vecindario modesto, como era la familia de don Rodrigo; respondiente a la traza y factura de la época; ni mejor ni peor que las de su clase, sin nota ni relieve que le saque de ese tono medio, corriente y vulgar. Su aspecto y conformación lo dice mejor que nada la foto que el texto ilustra. Su distribución interior la precisa con toda claridad esto que copiamos de la última escritura de venta, en 6.500 pesetas, por doña María del Carmen Keersse a don Pedro Sánchez en 7 de junio de 1906: «… calle de la Imagen, número 2, que consta de planta baja, principal y cámaras, distribuida aquella en portal, patio con pozo, sala, gabinete, tres dormitorios, otra sala interior, dos cocinas, corral, excusado y cueva; la segunda planta consta de recibimiento, galería, sala, dos gabinetes, otra sala interior y otro gabinete interior, cinco dormitorios, cocina, despensa, carbonera y retrete; constando igualmente de varios departamentos de cámaras. Ocupa una superficie de 286 metros cuadrados…».

Once familias modestas

Hoy la casa se encuentra habitada por once familias, bastante numerosas a juzgar por la chiquillería que bulle en su interior por escaleras, galería y patio; gente honrada y trabajadora, pero modesta; alguna humildísima, a quienes el Ayuntamiento, al adquirir la finca, dará acomodo adecuado y digno.

Contiguo a ella, y haciendo esquina a la calle Mayor, existe un solar de 22 metros cuadrados, que en un principio fue también casa y parte de aquella; por eso, al ser un solo edificio, se numeraba con el primer número par, y desde su separación, formando casa y solar hoy, a éste le corresponde el 2, y a la mayor parte, o sea la casa donde nació Miguel, le corresponde ya el 4. Por eso es por la que en la crónica complutense se dice que la casa donde nació Cervantes limitaba por su parte Este -y ello fue lo que dio la clave para la exacta determinación de aquella- con la hermosa edificación de la calle Mayor, Hospital de la Misericordia (Fundación Antezana), donde, en 1526 estuvo San Ignacio de Loyola cuando fue a ampliar sus estudios de Gramática y Filosofía a la docta Compluto; Fundación ésta nada ajena a los orígenes de la Compañía de Jesús, ya que allí su futuro creador fundó un centro de propaganda de su doctrina, en lo que le ayudaba su profesor Martín Olave, acaso el primer adepto para la gran Orden en gestación, siendo los siguientes aquellos tres de quienes hablan las crónicas complutenses, que andaban con el futuro santo y fundador descalzos y vistiendo una túnica, por lo que eran denominados «los del sayal»; padeciendo todos por ello, pero principalmente San Ignacio, proceso eclesiástico… Mas vemos que, prendidos en el hilo de la historia, nos hemos divertido de nuestro derrotero narrativo, y, haciendo alto en la diversión, volvemos a seguir aquel por el punto mismo donde le dejamos: el solar.

Este va a ser comprado para hacer de él un pequeño jardín circundado por alta verja, pórtico de una nueva entrada que se quiere dar a la casa por la calle Mayor, abriendo en el muro ciego que da al Mediodía un hueco, en el que se pondrá la bella y artística portada renacentista que en la calle de la Victoria tiene la casi derruida fina que fue Colegio de las Santas Justa y Rufina, fundado en 1607 por don Lucas González, racionero de la Iglesia Magistral. ello ha de darle gran prestancia y decoro.

Vuelta a su pristino estado

Adquiridos casa y solar por suscripción popular alcalaína, como se dice, lo primero que se piensa hacer es, mediante las convenientes obras de restauración que aconseje docta y documentada técnica, devolverla en todo lo posible -y bien posible será todo a nuestros técnicos-, a su pristino estado; y, mejor aún, a la época concreta y precisa en que vino al mundo Miguel, pues que, además de instalar en ella el Museo y la Biblioteca Cervantinos, se quiere dedicar unas estancias a reproducir, por enseres, útiles, mobiliario, exorno, etc., la vivienda, hogar de don Rodrigo de Cervantes y doña Leonor de Cortinas, progenitores del manco inmortal, cuando éste vio la docta y sabia Compluto la primera luz.

Hacia una pronta realización

El proyecto que cuenta con todos los apoyos y patrocinios -mencionados quedan el obligado, pero decidido y entusiasta de la propia Alcalá, y el valioso y ferviente de la Diputación-, comenzará a tener pronra realización, ya que designado por la Diputación el propio señor Del Campo para que con su representación obre cuanto sea necesario, de sus gestiones preliminares en todos los medios eficientes ha obtenido las mejores promesas y los más cálidos alientos, que permiten abrigar las más gratas esperanzas con los augurios de la más pronta realidad.

Pronta, en lo fundamental, porque a nadie se le puede ocultar lo muchísimo que ello necesita para estar, no ya ultimado, pero en condiciones de que no defraude en sus principales aspectos, responda a sus más esenciales postulados y sea sólida y satisfaciente atracción de turismo y, sobre todo, digno de aquel en honor de quien se va a construir. En orden a esto se quiere llevar, tanto al Museo como a la Biblioteca, cuanto, encontrándose suelto y disperso, merezca figurar en ellos por su valor histórico, arqueológico, artístico, bibliográfico, artesano, etc. Esto sólo ya dice de la labor que será necesaria para la comisión que al efecto se nombre, para investigar, solicitar, adquirir y reunir en ellos lo que se considere digno y merecedor de tal honor.

Fuentes de aportación

Mucho es lo que pueden brindar a ambas instalaciones Madrid, Toledo, Sevilla, Valladolid, Barcelona, Córdoba, entre otras capitales, así como Plasencia, otras capitales de provincias, Esquivias y varias localidades andaluzas y manchegas, por donde ha de haber copioso y valioso material cervantino. Alcalá, desde luego -y es más obligada que nadie-, tiene aprontado lo que atesora, restos que pudo salvar de la pasada guerra de Liberación, comenzando con la partida de nacimiento que está en el folio 132 vuelto, y el libro parroquial que comprende los años de 1533 al 1550, donde se encuentran también, por consiguiente, las partidas de otros hermanos de Miguel; lamentando la mártir ciudad no poder aportar, por cuanto a la Biblioteca respecta, todo aquel inmenso caudal bibliográfico que encerraba el Archivo Complutense, que pereció en el incendio que a éste devoró durante la Cruzada. Calcúlese todo lo que allí habría, y todo pereció para siempre pasto de las llamas.

Desde luego, las mayores aportaciones se esperan, como es natural, del Ministerio de Educación Nacional, en retratos, enseres, objetos diversos, etc.; de la Real Academia española, en material bibliográfico; del Ayuntamiento de Madrid, aportaciones de ambas clases, y buen caudal también de ilustres cervantistas que tienen cosas por extremo interesantes y curiosas.

Unas de las principales cosas que irán en seguida al Museo son las planchas de las dos primeras ediciones que se hicieron del Quijote en Madrid, en 1604 y 1608, por Juan de la Cuesta, en la calle de Atocha; así como la maqueta del premiado proyecto de monumento a Cervantes en Alcalá, que en el Ayuntamiento se conserva, ya que es casi seguro que ahora la obra se realice y se erija en el lugar que ocupa actualmente, en el centro de la plaza principal, la estatua de Miguel, la cual se piensa colocar en medio del jardín que hemos dicho se va a construir adjunto a la casa.

Menos de un año de tiempo

No será problema ninguno, económico, la adquisición de la finca y el solar, aun bien pagados; ni lo será tampoco, social, el acomodo de las once familias que la casa habitan -en bajísimos alquileres-, ya que quedarán bien instalados por el Ayuntamiento; ni serán labor de tiempo las obras de restauración, fáciles y cortas, por lo que, cómodamente, no llevarían el espacio de un año.

En definitiva, que Cervantes va a tener muy pronto su casa en su ciudad natal, siquiera sea tan tardíamente. Pero si es verdad que «mas vale tarde que nunca», «nunca es tarde si la dicha es buena». Con lo que aquí se cumplirán los dos refranes cervantinos. Como cabe esperar -y será- de tales autores y tales entusiasmos. Con lo que, al fin, quedará saldada la añeja deuda que, unos en más, otros en menos, todos teníamos con el que más lustre y gloria dio al idioma hispano y a las hispanas letras. Letras e idioma que son de este viejo Continente y del Nuevo Mundo.»

Fundación de la Casa de Cervantes, un artículo de 1953

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