Fernando de Habsburgo, un alcalaíno emperador de Alemania

Sus padres, su hermano, sus abuelos,…, quizá para Fernando de Habsburgo la vida no comenzó poniéndole las cosas demasiado fáciles, a pesar de nacer como infante de Castilla y de Aragón y miembro de la familia más poderosa de Europa en el siglo XVI. A su padre, Felipe I para los castellanos, se le conoció como el apelativo de «el Hermoso», piropo del que fue responsable el rey Luis XII de Francia. Se dice que el rey francés, cuando en 1501 el matrimonio formado por Juana de Castilla y Felipe de Habsburgo (se habían casado en 1496 en Lier, Bélgica) pararon en la ciudad francesa de Blois, honró al joven príncipe con el famoso apelativo. Juana y Felipe iban camino de Castilla para ser nombrados príncipes de Asturias.

Sus padres tuvieron seis hijos, Fernando fue el cuarto en nacer. Vino al mundo el 10 de marzo de 1503 en el gran palacio que los arzobispos de Toledo poseían en Alcalá de Henares. Fue bautizado en la iglesia de los Santos Niños Justo y Pastor, en un momento histórico de grandes cambios en el templo y en la entonces villa complutense, que se estaba transformando en un gran centro universitario gracias al cardenal Cisneros.

Su primera educación fue castellana, como quiso su abuela Isabel (muerta en 1504) al dejarle rentas en su testamento y casa en Arévalo donde crecer al amparo de las familias Osorio y Guzmán. Después vendrían diferentes desgracias familiares, que sin duda le tuvieron que marcar y que abrieron el camino a una profunda relación con su abuelo Fernando de Aragón. Su padre murió en 1506, cuando el infante tenía tres años y al poco de conocerle. La inestabilidad emocional de su madre, la reina Juana, hacía poco factible que se hiciera responsable de la educación de su hijo, por lo que el abuelo Fernando decidió hacerse cargo de él y educarle a su manera, posiblemente como un espejo sobre el que reflejar sus aspiraciones a ser considerado el perfecto príncipe cristiano.

El infante Fernando, guiado por su abuelo, descubrió Castilla, Aragón, Andalucía…, aunque sobre todo aprendió a ser un hombre sereno y diplomático, capaz de diferenciar entre política y sentimientos, sin dejarse llevar por las emociones. Muerto su abuelo en 1516, la vida de Fernando comenzó rápidamente a cambiar. Para unos se convirtió en el perfecto príncipe, merecedor de heredar los derechos dinásticos de su familia en España. Para otros, un peligro contrario a la legitimidad de su hermano el príncipe Carlos.

La situación fue a peor y en parte la responsabilidad fue del cardenal Cisneros. El arzobispo de Toledo ya había demostrada su capacidad de someter los deseos de la nobleza a los intereses generales representados por la monarquía, y en esta ocasión no dudó en acabar con el grupo de nobles partidarios de Fernando que ponían en peligro la llegada al trono de Carlos. La salida de España de Fernando fue inmediata, deambulando por Flandes, Alemania…, paciencia no le faltó y tampoco la sabiduría de esperar y adaptarse a las nuevas circunstancias. Poco a poco fue ganándose la confianza de su hermano Carlos, comenzó a tener aspiraciones políticas y llegó a un momento de su vida en el que todo volvió a cambiar. Se casó en 1521, puede que enamorado, con Ana Jagellón de Hungría y Bohemia, hermana de Luis II de Hungría, aunque el matrimonio, como era normal en su época, se había celebrado para reforzar y conseguir pactos entre las casas reinantes en Europa. Tuvieron quince hijos.

En 1521 fue proclamado archiduque soberano de Austria, y en 1526, tras la muerte de Luis II de Hungría en la batalla de Mohacs contra los turcos, rey de Bohemia y Hungría. Su vida se fue trasformando poco a poco, se adaptó a una nueva cultura germanófila, supo ser sosegado, inteligente y diplomático en sus pactos políticos y religiosos. En 1558, tras la muerte de su hermano Carlos (que ya le había cedido el gobierno imperial en 1565), Fernando fue proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y en 1531 fue electo Rey de Romanos.

Fernando murió en Viena el 25 de julio de 1564. Le sucedió su hijo Maximiliano II. Fue enterrado junto a su mujer Ana (que había muerto en 1547) en la Catedral de San Vito de Praga. Junto a ambos, se encuentra enterrado su hijo Maximiliano.

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