Luis Antonio de Borbón

Luis Antonio de Borbón fue un ejemplo de cómo el poder que otorgaba ser arzobispo de Toledo hizo que los reyes de España ambicionaran este cargo para sus hijos sin posibilidades de gobernar.

Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, consiguió que su hijo Luis Antonio Jaime de Borbón fuera nombrado arzobispo de Toledo en octubre de 1735. Además, el papa Clemente XII le concedió el título de Cardenal, en diciembre del mismo año, contando el joven infante con apenas ocho años de edad. No terminó aquí la carrera eclesiástica de Luis Antonio, ya que en octubre de 1741 fue nombrado arzobispo de Sevilla.

El joven Borbón nunca tuvo vocación religioso, lo que no impidió que, sin tan siquiera ser ordenado como sacerdote ni menos aún ser consagrado como obispo, le fuera impuesto el capelo cardenalicio el 17 de marzo de 1738, consiguiendo gozar, eso si, de cuantiosas rentas y beneficios eclesiásticos. Su responsabilidad arzobispal la pasó alejado de Toledo, viviendo en la corte y siendo un gran aficionado a la caza, a la relojería y a las fiestas, participando, además, en un sin fin de intrigas amorosas.

En diciembre de 1754, con 27 años, renunció a sus cargos eclesiásticos. Su hermanastro, Fernando VI, al recibir la dispensa papal, le envió al palacio de la Granja junto con su madre, ya retirada de la intriga política. A los 48 años solicitó a su hermano, Carlos III, la autorización para casarse. De esta manera contrajo matrimonio morganático con María Teresa Vallabriga, aristócrata zaragozana de sólo 16 años, perdiendo los honores y prerrogativas de los Infantes de España. Fruto de este matrimonio nacerían María Teresa (duquesa de Chinchón), María Luisa (esposa de Godoy) y Luis María. Este último, educado por el arzobispo de Toledo Lorenzana (1772-1800), llegaría muy joven a ser también primado toledano. Durante el mandato de Luis María, debido a las Cortes de Cádiz, los arzobispos de Toledo perdieron el señorío de Alcalá de Henares.

Es interesante hacer referencia a la soberbia colección de retratos de la familia de Luis Antonio de Borbón que nos dejó Francisco de Goya.

Mezclándose con la decoración de la fachada renacentista del antiguo patio de Armas del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares podemos ver el escudo barroco de terracota del arzobispo de Toledo Luis Antonio de Borbón. El muy decorado escudo reemplazó al del rey de Carlos I de España y emperador Carlos V de Alemania.

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