El siglo XX en Alcalá de Henares

El resumen final del siglo XX en Alcalá de Henares se caracterizó por las grandes transformaciones urbanas, sociales y culturales que acabaron por dar a la ciudad su carácter actual. Pero el origen de este proceso hay que buscarlo en el siglo XIX, momento histórico en el que comenzó un proceso de cambio del que somos herederos. Uno de los más señalados fue el producido en torno a los antiguos conventos y colegios, que se transformaron en instituciones de diferente titularidad: prisiones, juzgados, ayuntamiento, colegios religiosos, instituto de enseñanza media, archivo general del reino…, pero sobre todo se primó el carácter de la ciudad como guarnición militar. Si no hubiera sido por la añoranza del antiguo uso universitario de los edificios, el plan casi podría haberse considerado como modélico: regimientos de caballería, artillería e infantería, un depósito de sementales, un cuartel de comandancia y otro de intendencia. Además, prisión militar, hospital castrense y, en las afueras de la población, aeródromo. Otros edificios se transformaron en residencias de la nueva burguesía. Si a todo ello sumamos una incipiente industrialización, destacando el sector de la cerámica, podemos comprobar que fue una época de auge económico, aunque en cualquier caso también lo fue de general apatía.

Manuel Azaña

Durante este siglo, es importante remarcar la figura de un alcalaíno importante para la historia de España: Manuel Azaña y Díaz. Hijo de Esteban Azaña Catarineu y Josefa Díaz Gallo, nació el 10 de febrero de 1880 en el nº 3 de la calle de la Imagen. Su casa natal, muy próxima a la casa natal de Cervantes, es un buen ejemplo de antiguo palacio alcalaíno con patio de columnas y fachada reformada al gusto decimonónico. Cursó sus primeros estudios en el Colegio de los Escolapios, en aquella época instalado en el edificio de la antigua Universidad. Pronto manifestará sus inquietudes literarias al fundar, en 1897, junto a un grupo de amigos la revista Brisas del Henares. Posteriormente, en 1910, fundó también en Alcalá la revista La Avispa, de carácter satírico. Por estas fechas, Manuel Azaña se hizo cargo de los negocios familiares, una fábrica de tejas y ladrillos, y fundó junto a su hermano Gregorio una factoría eléctrica. En 1911, leyó una conferencia en la Casa del Pueblo de Alcalá bajo el título “El problema español”.

Desde el comienzo de su carrera política fueron numerosas las visitas que realizó a su ciudad natal. De todas ellas destaca la última, que se produjo en noviembre de 1937, ya en plena Guerra Civil. En esta visita, el Presidente de la República, acompañado por Negrín, Indalecio Prieto y el General Miaja, pasó revista a las tropas de “El Campesino”, jefe militar de la guarnición, y presenció un desfile por la calle de Libreros. De todo ello se conserva un reportaje gráfico, obra del fotógrafo F. Aguayo, que constituye un excepcional documento de la época.

En 1987, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares erigió un monumento a la memoria de Manuel Azaña situándolo en un solar que fue propiedad de la familia, y concibiéndose el conjunto como parque público y auditorio al aire libre. La estatua, fundida en bronce e iniciada por Pablo Serrano y concluida por su alumno Pepe Noja, fue trasladada posteriormente unos metros hasta su actual ubicación, en la rotonda que lleva su nombre en el Paseo de Pastrana.

La Guerra Civil

Volviendo al tema complutense, la Guerra Civil culminó con un trágico saldo de vidas humanas y de destrucción del patrimonio monumental. Durante este período se saquearon e incendiaron numerosas iglesias y conventos. La tragedia quedó plasmada en la destrucción de gran parte de dos grandes monumentos: la Magistral y la parroquia de Santa María, aunque la pérdida más terrible fue la del Palacio Arzobispal, por aquella época Archivo General Central. A la destrucción en 1939 de su excepcional arquitectura, ya terminada la guerra, hubo que añadir la desaparición de su riquísimo archivo, con unos 200.000 documentos que supuso, sin duda, la pérdida de una parte de la memoria histórica de todos los españoles.

La recuperación de la Universidad

La recuperación de la ciudad coincide con el desarrollismo de los años sesenta. Al comienzo de esta década se restauró el edificio de la antigua Universidad y en sus aulas se instaló la Escuela Nacional de Administración Pública donde se formarán generaciones de altos funcionarios de España y de América Latina. De este modo comienza un proceso de recuperación institucional que no se detendrá hasta nuestros días: en 1966 se inauguró el nuevo Archivo General de la Administración y en el mismo año se creó la Universidad Laboral. En 1968, se declara Conjunto Histórico Artístico al centro histórico. En 1977, se inicia la entrega del Premio Cervantes de Literatura en el Paraninfo de la Universidad y en el mismo año, por Real Decreto, Alcalá de Henares recupera su Universidad.

Desarrollo económico, social y urbanístico

Simultáneamente a este proceso se produjo un importante aumento de la actividad económica e industrial que supuso un flujo inmigratorio con un notable incremento demográfico que multiplicó la población en pocos años. La consecuencia fue un espectacular desarrollo urbano en el que los nuevos barrios fueron rodeando el centro histórico aunque, afortunadamente, sin afectarlo en exceso. La contradicción entre la ciudad industrial, poco dotada de infraestructuras, y la ciudad del futuro, universitaria y cultural, se intentó resolver en 1985 mediante la firma del Convenio de Alcalá, en el que cinco ministerios (Cultura, Educación, Obras Publicas y Urbanismo, Ejército y Justicia), además de la Comunidad de Madrid, Diputación de Guadalajara y Ayuntamiento de Alcalá de Henares, apruebaron un plan de inversiones por valor de 6.000 millones de pesetas con el fin de restaurar edificios, construir un nuevo campus universitario y sobre todo completar las infraestructuras de las que carecía la población. Pronto se puedieron apreciar los frutos del Convenio: en 1988 se concedió a Alcalá de Henares el Premio Europa Nostra de Conservación y en 1995 la reina Sofía entregó a la Universidad el Premio Europa Nostra de Restauración por la labor de rehabilitación de los antiguos colegios para transformarlos en modernas facultades.

Pero continúaron las efemérides: en 1991 se restituyó el Episcopado Complutense, siendo el primer Obispo de la Diócesis Monseñor Ureña. En el mismo año, se instaló en el edificio del antiguo Colegio del Rey la sede del Instituto Cervantes. En 1994, se celebró el Primer Congreso Interreligioso Internacional y en 1997 el segundo, asistiendo a ambos importantes representantes del mundo cristiano, musulmán y hebreo.

Patrimonio de la Humanidad

El 2 de diciembre de 1998 la UNESCO decidió incorporar a la Universidad y Recinto Histórico de Alcalá de Henares en la lista de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. El motivo principal de la declaración fue el de considerar a la ciudad como “el primer modelo de ciudad universitaria de la Edad Moderna”.  Un gran reconocimiento a generaciones de alcalaínos que lucharon por mantener el gran tesoro histórico y monumental de la ciudad, pero también un estímulo que involucró a todas las instituciones, tanto públicas como privadas, en la labor de conservar y recuperar el pasado y construir el futuro.

 

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