Un estudiante de Alcalá de Henares en el siglo XVII, Agustín Moreto

«Un estudiante de Alcalá de Henares en el siglo XVII, Agustín Moreto». La literatura en la Universidad del Siglo de Oro

Agustín tenía 16 años cuando vino a estudiar a Alcalá de Henares. En 1634 la ciudad universitaria fundada por el Cardenal Cisneros todavía mantenía gran parte de su prestigio, aunque ya se percibían los vicios y problemas que acabarían debilitando y haciendo anticuados los estudios complutenses.

Una ciudad compleja, llena de contrastes y de vida, habitada por multitud de estudiantes dispuestos a aprender sobre la divino y lo humano. Y Agustín lo hizo, estudió en la Universidad de Alcalá súmulas, lógica y física, aunque no por mucho tiempo (hasta 1637), eso sí, dándole tiempo a graduarse en Artes el 11 de diciembre de 1639.

Estudiar, pero también conocer, mezclarse con los escritores, los poetas, los grandes de la literatura con los que había soñado. Quería ser poeta, dramaturgo, como Calderón, Lope de Vega o fray Gabriel Telléz , y por esa razón eligió Alcalá de Henares; un lugar donde todos ellos estudiaron, se conocieron o conocieron el mundo.

Se vida fue la de un hijo del medio, el sexto de nueve hermanos, y tuvo que esforzarse mucho para intentar sobresalir de alguna manera. Nació en Madrid en 1618. Su padre, como él de nombre Agustín, era de ascendencia italiana y comerciante al que no le iban mal las cosas; su madre, Violante Cavana, nueve hijos, muchos, pero la familia iba bien.

Pronto mostró su inclinación por la literatura: en 1639, con 18 años, escribió una elegía por la muerte del dramaturgo Juan Pérez de Montalbán. Y luego su pasión por Calderón de la Barca, que le llevó a imitarle y a ser uno de sus más firmes seguidores. Su teatro evolucionó a partir de la obra del maestro y encontró su manera de ver la obra literaria, su estilo propio, trazando con gran maestría figuras como la del gracioso o recomponiendo el drama calderoniano hasta hacerlo menos profundo y, por ello, más directo y fácil de entender. Pero además hizo algo que con el tiempo sería fundamental para nuestra tradición literaria y musical: introdujo la música como elemento de la acción dramática en la obra teatral.

Escribió bien, muy bien, casi sesenta comedias (un tercio en colaboración con otros autores de su época), además de treinta y cinco piezas cortas: entremeses, loas y bailes dramatizados, muchas de ellas compuestas pensando en los intermedios de las obras, propias o ajenas, representadas en los corrales de comedias.

Entre sus obras más famosas destacan El desdén, con el desdén (1654), El lindo don Diego (1662) o San Franco de Sena (1652).

Agustín Moreto murió en Toledo el 28 de octubre de 1669.

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