La casa de Cervantes de Barcelona

La casa de Cervantes de Barcelona

Que Miguel de Cervantes pasó por Barcelona en distintas ocasiones está suficientemente documentado, pero ¿dónde vivió? Y es aquí donde encontramos una de las casas de Cervantes que pueblan la geografía de España. Se sitúa en el Paseo de Colón, 2 y cuenta con una fachada historicista con diferentes elementos artísticos y constructivos que buscan recordar a la arquitectura del Siglo de Oro.

Miguel andaba sirviendo en los famosos tercios de Moncada desde el año 1569. Diez compañías creadas para sofocar la guerra de las Alpujarras, que luego fueron la base de las tropas enviadas a Lepanto. En una de estas compañías, la del capitán Diego de Urbina, servían Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo. Primero Barcelona, luego posiblemente las Alpujarras, y más tarde de nuevo Barcelona para embarcar hacia Lepanto (la famosa batalla de tuvo lugar el 7 de octubre de 1571).

Pero no fue entones cuando vivió Miguel en el edificio del actual Paseo de Colón. Fue entre junio y agosto de 1610. Quería embarcar hacia Nápoles con la corte del conde de Lemos, que se dirigía a tomar posesión del cargo de virrey. Pero no pudo ser, era muy mayor para tamaña aventura y Lupercio Leonardo de Argensola, encargado de reclutar la comitiva del conde, lo dejó fuera.

En la una de sus «Novelas Ejemplares», Las dos Doncellas, Miguel describe Barcelona: «Admiroles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso lector.» Como ven, todo muy claro en lo que toca a Barcelona según Miguel de Cervantes.

En cuanto a la casa donde se dice que vivió en 1610, es un antigua vivienda de planta baja y dos pisos del siglo XVI de la que no queda mucho. Cambios y más cambios en el edificio han convertido a esta casa en un «collage» de estilos y formas. En el siglo XVIII se le añadieron tres plantas, utilizando elementos artísticos de otros edificios (las ventanas son de los siglo XV y XVI). En 1945, fue completamente rehabilitada, casi reconstruida, por el arquitecto municipal Adolf Florensa, que utilizó criterios historicistas relacionados con la arquitectura del siglo XVI para la obra. Se mantuvo la forma de la fachada, añadiendo elementos decorativos nuevos como sillares de piedra o los arcos escarzanos de los portales.
Pero ahí sigue, en una gran ciudad, cosmopolita, tolerante y llena de vida, como un símbolo más de una cultura y de un pasado común a todos los españoles.

 

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