El fielato de Alcalá de Henares

Un poco más allá de la puerta del Vado, la que durante mucho tiempo fue la salida hacia Toledo, la capital histórica de Alcalá de Henares, se situó el fielato. Pero antes de averiguar que misión cumplía tal lugar, convendría conocer algo de una de las puertas más importantes de la antigua muralla medieval.

En el conocido grabado de van Wyngaerde, se aprecia claramente cómo era la puerta del Vado. Como gran parte de la muralla, posiblemente se trataba de una construcción del siglo XIV. Cuando se hizo el dibujo (1565), la puerta no era más que un simple torreón en cuyo centro se abría un arco. Incluso se puede ver que las almenas estaban parcialmente derruidas. En el grabado queda clara su denominación: puerta del Vado.

El fielato de Alcalá de Henares

La puerta comenzó a perder su importancia a partir de que Felipe II decidiera convertir a Madrid en Corte en 1561. Desde ese momento, la puerta de Madrid se convirtió paulatinamente en la más importante de Alcalá de Henares. La Guerra de la Independencia tuvo que afectar gravemente a la puerta, por lo que acabó demoliéndose en una fecha anterior al plano de la ciudad de 1853, donde ya no aparece.

Fuera de la puerta estaba la Cruz de San Sebastián, cercana a la ermita dedicada a este santo situada aproximadamente donde en la actualidad esta la glorieta y estatua de Manuel Azaña. Lugar de ajusticiamientos y hogueras, de justicia e injusticias propias de la sociedad del Siglo de Oro.

Y también por allí, muy cerca de la puerta, estuvo el antiguo fielato, que sobrevivió hasta que fue derribado en los años 60 del siglo XX. Un edificio sencillo y a la vez importante, con su pórtico de entrada, como se aprecia en la bella fotografía de Baldomero Perdigón Puebla. Se situaba al final del paseo de los Curas, casi en frente del monumento a las cigüeñas en la actual plaza Puerta del Vado.

En España se conocía popularmente como fielato a las los edificios habilitados para el cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías. Su nombre oficial era el de Estación Sanitaria debido a que, además de recaudar impuestos, también desarrollaban un control sanitario sobre los alimentos que entraban en la ciudad. La denominación fielato vino de la balanza o fiel que era utilizado en el peaje de las mercancías. Su horario era muy amplio ya que abría a la salida del sol y cerraba a la puesta del mismo.

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