El bastón del Cardenal Cisneros

El bastón del Cardenal Cisneros es una excepcional obra de arte de procedencia granadina que el Cardenal donó a las monjas del conventos franciscano de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares.

En 1926, una exposición de arte religioso en Alcalá de Henares sacó a la luz una excepcional pieza que había permanecido oculta durante siglos: el conocido como Bastón del Cardenal Cisneros. Se había conservado y se conserva en el convento de monjas franciscanas de San Juan de la Penitencia.

Sobre su origen hay varias hipótesis que hacen suponer la existencia de dos bastones.

El bastón de Mazalquivir (desaparecido).

Cuenta Alvar Gómez de Castro, biógrafo oficial del Cardenal Cisneros, que,  tras la conquista de Mazalquivir (actualmente en Argelia) en 1505, Pedro López de Orozco (el Zagal), le regaló a Cisneros un selecto bastón:

«Vinieron algo después a visitar al rey algunos tribunos militares enviados por Diego. Diego de Vera, Gonzalo de Ayora, Pedro López de Orozco, a quien los árabes llamaban el Zagal por su singular destreza en la guerra. Éste llevó a Ximénez, de entre los despojos de los árabes, un bastón de ébano selecto, muy pulido y negro, distintivo que llevaban los caídes, que es como llaman los árabes a sus sacerdotes y ancianos. Y después de usarlo algunos días, como agradecimiento al Zagal, Ximénez le envió a su Universidad de Alcalá, como testimonio de la victoria y prenda de su amigo, varón óptimo.»

La huella de la existencia de este bastón llegó hasta finales del siglo XIX, cuando se habló de un bastón de Cisneros en manos de un anticuario, perdiéndose más tarde toda noticia sobre esta pieza que pudo formar parte del patrimonio universitario de Alcalá de Henares.

El bastón del convento de San Juan de la Penitencia.

Tras salir a la luz en 1926, el báculo del convento de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares atrajo la atención de los historiadores y especialistas de la época. Desde el principio se habló de un báculo granadino traído por Cisneros en 1499 tras su intervención en Granada. Elías Tormo lo calificó como cetro de los reyes nazaríes.

Que este bello objeto personal de Cisneros se conserve en el convento de franciscanas de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares se debe, con toda probabilidad, a la voluntad testamentaria del Cardenal, dejando a las monjas rentas, tierras y numerosos objetos personales, como el referido bastón o báculo.

El bastón.

El báculo o bastón es una preciosa pieza de unos 150 cm de largo formada por dos cilindros de madera de ébano, unidos por un eje de hierro. Los cilindros se sujetan a la basa gracias a anillas de latón. Su longitud se ve adornada con tres nudos de madera, también de ébano, tallada con un entrelazado de tipo geométrico (estos motivos decorativos guardan cierta semejanza con los que podemos ver en la Sala de los Dos Hermanas de la Alhambra, muy típica de Granada a finales del siglo XIV y principios del XV).

A lo largo del bastón, se incrustan, según la técnica de la taracea, formas decorativas de hueso en blanco y en negro (no todas conservadas).

La empuñadura cilíndrica es lisa. En ambos extremos de la misma, vemos sendas piezas cuadradas, que se decoran con atauriques de hojas y motivos geométricos muy parecidos a los de los citados nudos. También en este tramo del bastón aparece repetido el lema de los reyes de Granada: “No hay vencedor sino Alá”.

Como conclusión, parece segura la procedencia granadina del bastón del convento de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares. Un báculo que por sus características, suntuosidad y longitud tuvo que pertenecer a una gran autoridad de carácter militar o real, circunstancia que seguro no pasó desapercibida por el Cardenal Cisneros a la hora de valorar esta pieza como uno de sus tesoros más importantes.

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