La reja del sepulcro del Cardenal Cisneros

La reja del sepulcro del Cardenal Cisneros es todavía hoy, aunque no se conserve íntegra, uno de los mejores ejemplos de escultura en bronce del siglo XVI en España.

En el año 1524, el sepulcro del Cardenal Cisneros lucía espléndido como una de las grandes obras artísticas de la Universidad de Alcalá de Henares. Pero pronto comenzó a plantearse un grave problema: muchos admiradores y estudiantes se acercaban a la obra con el propósito de arrancar un pequeño fragmento y así conseguir un recuerdo o reliquia del fundador de la universidad.
Esta pudo ser la razón por la que se contrató con el maestro de la Catedral de Toledo Nicolás de Vergara, conocido como “El Viejo” (para distinguirlo de su hijo, también rejero) la construcción de una reja de bronce.
Corría el año de 1566 y, tras firmar el contrato, la obra no acababa de llevarse a cabo. Nicolás de Vergara planteó una bella obra renacentista con cariátides en los ángulos y alegorías de las cuatro virtudes en cada lado. Tras la muerte del rejero en 1574 se hizo cargo de la obra su hijo, Nicolás de Vergara “El Mozo”, quien modificó el proyecto en 1583. Sustituyó las cariátides de las esquinas por columnas estriadas dóricas adornadas con laureles y motivos vegetales. Encima de ellas colocó pedestales, coronados con jarrones decorados. Los barrotes siguieron el modelo de su padre, con pequeñas copas como remate y escudos de Cisneros.
Tras múltiples retrasos, en 1591 se terminó la obra y se instaló alrededor del sepulcro del Cardenal en la Capilla Mayor de la iglesia de San Ildefonso. Tras un pleito interpuesto por el autor debido al desacuerdo entre las partes por el coste final de la reja, y gracias a la intercesión del escultor Pompeo Leoni, se llegó al acuerdo de tasar la obra en 9.100 ducados.
La reja se ideó como un rectángulo formado por las cuatro columnas dóricas, sobre las que se situaban jarrones adornados con cabezas de carneros, cisnes y guirnaldas. Los pedestales de los jarrones se adornaban con quince bellos bajorrelieves relacionados con las virtudes y las hazañas de Cisneros: la restauración del rito mozárabe en Toledo, la impresión de la Biblia Políglota Complutense en la Universidad de Alcalá de Henares, la vida en La Salceda, el nombramiento como arzobispo de Toledo, la reforma del clero, la conquista de Orán, la conversión de los moriscos de Granada, las regencias del reino de Castilla, la fundación del Hospital de Illescas, la del convento de San Juan de la Penitencia en Toledo y la de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares.
El conjunto contaba con diecinueve balaustres en los tramos más largos y quince en los más cortos, alternando como motivos decorativos medallones, cabezas, prismas y figuras adosadas a sus cuatro caras. Cada cuatro balaustres, uno estaba rematado con una copa decorada con tritones. Además, en mitad de los tramos se situaban dos escudos heráldicos de Cisneros flanqueados por cisnes y unos atlantes desnudos.
Por último, en uno de los frentes del primer pedestal, el situado a la derecha de los pies del sepulcro, se labró una leyenda en latín cuya traducción es la siguiente: “Deja extraño de admirar las marmóreas figuras y férrea verja hecha por admirable mano. Admira la virtud del varón que, en doble y perenne lauro, fue dos veces digno de la cumbre del poder”.
La reja del sepulcro del Cardenal Cisneros
Tras el traslado de la Universidad a Madrid en el siglo XIX, el sepulcro y su reja fueron llevados a la iglesia Magistral. Allí sufrió los destrozos y el espolio motivados por los daños ocasionados en el templo durante la Guerra Civil. Actualmente, una parte importante de los restos de esta obra maestra del Renacimiento se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional y algunas piezas en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares. En todo caso, sigue esperando una adecuada restauración que la devuelva a su lugar de origen, junto al sepulcro del Cardenal Cisneros en la capilla de San Ildefonso de la Universidad.

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