Juan de Campos, un alcalaino en la expedición de Magallanes

Juan de Campos, un alcalaino en la expedición de Magallanes

He estado visitando en el Museo Naval la magnífica exposición sobre uno de los grandes y míticos viajes que protagonizaron hace 500 años los españoles. El título lo deja claro: «Fuimos los primeros, Magallanes, Elcano y la vuelta al mundo».

Una magnífica muestra que recorre todos los aspectos de una de las grandes hazañas de la humanidad, donde fue protagonista España. Todo parece asombroso en aquella expedición que tardó en dar la vuelta al mundo tres años y que abrió nuevas y mejores rutas comerciales, además de posibilitar un mejor conocimiento de la geografía de nuestro planeta.

Cinco naves partieron de Sevilla con 247 hombres que se disponían a ser protagonista de una inmensa aventura. El 20 de septiembre de 1519 se hacían a la mar en Sanlúcar de Barrameda, y desde allí partieron a un inmenso océano lleno de abismos, leyendas y peligros. Las especias, protagonistas de las grandes rutas comerciales desde la antigüedad, volvían a ser el motor que provocó que el portugués Fernando de Magallanes se convirtiera en súbdito del rey Carlos I y que se embarcase en un viaje al fin del mundo buscando llegar al mítico archipiélago de las Molucas o de las Especias.

Lo que no sé si saben es que uno de aquellos hombres era de Alcalá de Henares. Se llamó Juan de Campos y fue despensero en la nave Concepción, capitaneada por Gaspar de Quesada. Su sueldo era de 1200 maravedíes al mes.

Un viaje que les llevó hasta las actuales costas de Brasil y Argentina y que consiguió lo que parecía imposible: pasar a través del intrincado laberinto de glaciares, islas e islotes de la América más austral. Un paso natural entre los océanos Atlántico y Pacífico que se conoce con el nombre de Magallanes.

A las Molucas sólo llegaron las naves Trinidad y Victoria (finales de 1521). Antes, en Filipinas, y tras haber bautizado al océano que se encontró al otro lado del paso recién descubierto con el nombre de Pacífico, murió Fernando de Magallanes (27 de abril de 1521) a manos de los nativos dirigidos por el jefe Lapulapu.

Después de casi dos años de navegación y de enfrentarse a innumerables peligros, sólo resistieron dos naves: la Trinidad y la Victoria. Juan de Campos formaba parte de la tripulación de la primera, capitaneada por Gonzalo Gómez de Espinosa. El capitán de la nave Victoria era Juan Sebastián Elcano.

Sólo la Victoria consiguió volver a España. Llegó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522, convirtiendo a Juan Sebastián Elcano y a sus 17 acompañantes en los primeros hombres en dar la vuelta al mundo.

La nave Trinidad corrió peor suerte debido a diferentes desperfecto que la impedían navegar correctamente. No pudieron volver a España, intentaron hacerse fuertes en las Molucas, Juan de Campos llegó a demostrar un gran valor cuando, ante la falta de alimentos, llegó a ofrecerse como avanzadilla cuando llegaron a una isla que no conocían.

Aunque al final los portugueses apresaron a parte de los españoles que se habían quedado protegiendo las especias conseguidas (clavo) mientras que el resto intentaba encontrar una solución para la nave. Los prisioneros fueron trasladados a Malaca en unas rudimentarias barcas, que acabaron naufragando. En una de ellas iba Juan de Campos, que murió el 1 de febrero de 1523.

Aquellos hombres cambiaron el mundo consiguiendo abrir nuevas rutas marítimas y acabando con el monopolio comercial de los grandes navegantes de la época: los portugueses. Y entre ellos, Juan de Campos, un humilde alcalaíno, un gran navegante, un aventurero, puede que incluso un héroe, pero también un complutense al que todavía hoy no hemos sabido homenajear como merece el recuerdo de la gran hazaña de la que formó parte.

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