Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares

El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares fue fundado en 1694 por Martín Bonilla, obispo de Ceuta y obispo provisor de Ávila, terminándose las obras de construcción de la iglesia en 1704 y las del convento en 1714.

La fachada de la iglesia, de extrema sencillez, se abre a la plaza del padre Lecanda, llamada así en homenaje a uno de los sacerdotes más notables de esta congregación y amigo personal de Miguel de Unamuno, que pasó varias temporadas en este edificio.

En el interior de la iglesia, de una sola nave, la decoración se anima gracias a las bóvedas de lunetos, cúpula elíptica y airoso coro y tribunas. El retablo original desapareció durante la invasión francesa, pero fue sustituido por un bello retablo fingido, obra de Manuel Laredo. El actual, también fingido, es reciente. De estilo neoclásico, se debe de Chordi Cortés, y en él se sitúan dos tallas, una representando a San Felipe Neri y otra a  Santa Teresa, obra del escultor Gregorio Fernández. En la parte alta del retablo podemos ver una Crucifixión de Maella y en el centro la Apoteosis de San Felipe Neri, obra de Vicente de la Rivera

Los tramos laterales contienen altares con notables pinturas tales como San José de Palomino y una copia del Pasmo de Sicilia de Rafael. En el lado del Evangelio, se abre la barroca Capilla de la Inmaculada presidida por una talla de la escuela de Pedro de Mena.

El interior del convento es de gran sencillez en el claustro y dependencias. Es de notable calidad la escalera principal, presidida por un lienzo de la Inmaculada, obra de Pereda. Hace años se descubrieron en el piso superior unas interesantes pinturas al fresco que representan ciudades imaginarias. También hay que mencionar la riquísima biblioteca y archivo que, entre sus más de 8.000 volúmenes, incluye dos incunables.

El oratorio conserva otras obras de arte, como dos tallas barrocas de escuela granadina representando a San Antonio y a San Francisco. De la abundante colección de pintura, sobresale un San Bruno de Carducho. Además contiene numerosas copias antiguas de cuadros célebres, entre ellas la serie del Apostolado de Rubens.

También cuenta con una buena colección de marfiles, libros, manuscritos, orfebrería y objetos litúrgicos de diferentes épocas. Todo ello sin olvidar un enigmático capitel romano, de proporciones colosales y procedencia desconocida.

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