Convento de clarisas de San Diego

Esta institución conventual es la más reciente de todas las radicadas en Alcalá, datando de 1906. No por ello el edificio carece de interés pues son unas casas de la antigua Universidad, como bien atestigua el escudo de Cisneros instalado en la puerta.

Fue casa de María Fernández, impresora de libros y, posteriormente colegio para doncellas pobres. Del actual edificio tan sólo cabe destacar la sencilla fachada con ventanas enrejadas y la grácil espadaña.

La imprenta fue fundamental desde los orígenes de la Universidad de Alcalá de Henares. La cercana calle Libreros debe su nombre a la circunstancia de haber sido uno de los más importantes centros de impresores y libreros de Europa. Figuras como Brocar o Miguel de Eguía atestiguan la fama de la imprenta complutense. En una imprenta de la calle Libreros se imprimió la primera edición de La Galatea de Miguel de Cervantes.

Delante de la puerta del convento, encontramos la escultura dedicada al arzobispo de Toledo Carrillo de Acuña (siglo XV). Importante desde el punto de vista político y eclesiástico, fue quien casó a los Reyes Católicos. Fundó en Alcalá de Henares el cercano monasterio de franciscanos de Santa María de Jesús, situado donde luego se construyó el cuartel del Príncipe, actual Biblioteca Central Universitaria. En este monasterio vivió y murió San Diego de Alcalá.

Pero este convento es especialmente célebre por la elaboración y venta de las almendras garrapiñadas. Atestiguadas en Alcalá de Henares al menos desde el siglo XVI, es uno de los dulces más típicos de la ciudad.  El procedimiento para adquirirlas, a través del torno de la clausura, es tan apetitoso como el propio producto.

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